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Deseo y motivación.

En un libro de Nabokov, un personaje cuenta la siguiente anécdota a colación de las casualidades:

“Un hombre que navega por alta mar en un viaje transatlántico, juguetea con su alianza de casado mientras observa el océano desde cubierta. Al final, se le cae al mar y la pierde apenado. Veinte años después, nuestro hombre está cenando en un restaurante en un puerto de Manila. Es el mismo día de la semana y del mes que cuando perdió su anillo. Le sirven un pescado al horno, lo abre y… dentro no hay nada”.

Concluye el personaje que eso es lo que le fascina de las casualidades, que no existen (ya veremos).

Al igual que el deseo es algo vacuo y gratuito, la motivación es una herramienta poderosa que mueve a organizar la acción en pos de objetivos. Sin entrar en si las casualidades existen o no (la casualidad son dos acontecimientos que coinciden en el tiempo; en contra de la opinión del personaje de Nabokov, yo creo que la vida tiene su propia idiosincrasia y nos siembra el día con casualidades constantes que son como señales del camino; si no atendemos a estas señales estamos ciegos a la belleza del misterio de vivir y sólo llegaremos, en el mejor de los casos, a un destino prefabricado y preseleccionado en virtud de quién sabe qué influencias); sin entrar en ello digo, mantengo que, tal vez, la motivación es el reactivo que la realidad necesita para inundarnos de felices casualidades. Así, cuando estamos motivados y nuestra determinación es franca, las casualidades (la “buena suerte”) empiezan a surgir inopinadamente (abrimos los ojos a ellas).

De pronto, en el examen cae lo que habíamos estudiado, nos damos de bruces con la chica que nos gusta, la oferta de trabajo del periódico define justo nuestro perfil, conocemos justo a las personas que nos aportan y nos hacen crecer, encontramos en el libro que leemos la respuesta a nuestra pregunta… Qué casualidad!

Si tuviera que apuntar un solo factor determinante del éxito de una persona, un imán de la “buena suerte”, elegiría la motivación. Todos los obstáculos pueden ser superados con la suficiente motivación. Dando la vuelta al argumento, puede llevarse a término algo de cierto valor sin la suficiente motivación?

El quid de la cuestión es: cómo motivar a alguien que no lo está de por sí? Motivarse es buscar un motivo para hacer algo pero, cómo alguien va a querer buscar algo si no está motivado? Se podría decir que no está motivado porque no está motivado para estar motivado… Siguiendo a Watzlawick, es como decir a alguien sin iniciativa alguna que sea espontáneo; se conforma un problema sin solución, un bucle absurdo, difícil de desmontar: seguirá no siendo espontáneo, tanto si atiende a nuestra petición como si no lo hace.

Tal vez la clave pase por ofrecer más información y nuevas perspectivas acerca de los efectos y consecuencias que se derivarían, de modo indirecto, de cumplir el objetivo establecido.

Quizá un joven veinteañero no se sienta muy motivado en estudiar una oposición si le hablamos de la seguridad laboral y la estabilidad que con ello conseguiría, pero puede que sí le motive a hacerlo si le hablamos de que, por fin, se podría comprar la motocicleta con la que tanto ha soñado.

No importa la realidad o la realidad no es única o no sabemos cómo es la realidad… Lo que cuenta, al final, es qué información captamos, cómo la organizamos y la interpretamos combinándola con nuestros esquemas previos, qué expectativas y objetivos nos marcamos y cómo planificamos nuestras estrategias para acercarnos a dichos objetivos elegidos.

En todas y cada una de esas fases la motivación será decisiva y marcará la ruta por donde transitarán nuestros días. Digamos que, gráficamente, lo contrario a la motivación es un sofá. Sin motivación suficiente, nuestros días transitarán por un sofá y sus aledaños y toda la luz que veremos será la del televisor y la del frigorífico. No digo que esté mal, sólo lo constato.

Acabo parafraseando la consabida consigna del Imperio “que la fuerza te acompañe” pero actualizada: “que la motivación te acompañe” (porque si no lo hace…!)

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