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Tú.

Actualizado: 20 de nov de 2018

Tú…, tú que has decidido venir a la consulta de un psicólogo, tú, eres el más fuerte de tu grupo, el más valiente, el que mejor uso ha hecho de la  inteligencia. Te has visto afectado por un problema, una dificultad, un conflicto que interfiere en tu día a día, y no te has escondido, no has intentado ocultarlo, no has culpabilizado a los demás, no has pretendido disimular barriendo debajo de la alfombra, sino que has dado un paso al frente y has  optado por buscar soluciones, has decidido crecer personalmente, abordar la situación contemplando otras perspectivas y afrontar la realidad dispuesto al cambio: te has abierto a evolucionar como ser humano.

Vivimos en una sociedad alexitímica que se relaciona cada vez menos de manera personal, cara a cara, interponiendo la tecnología  como filtro aislante de las emociones, de los sentimientos, cosificando a las personas. Ya ni siquiera telefoneamos, no queremos ver ni escuchar al otro; preferimos comunicarnos por whatsapp, impersonal, neutro, exento de matices humanos, incluso dentro de casa, de habitación a habitación, en ocasiones sentados a la misma mesa. Llegaremos  a ser como la sociedad descrita por Asimov en El sol desnudo, donde nadie sale de su casa jamás y los encuentros son meramente holográficos.

Y, sin embargo, aquí estás tú, cada semana, sentado delante de mí, abriendo tu corazón, tu mente, tu alma, compartiendo tu vida conmigo durante cincuenta minutos, en una relación puramente humana, sin tan siquiera una mesa de por medio, sin ordenador, sin teléfonos, sin televisor. Solos tú y yo, charlando, vinculados empáticamente, conectados, mirándonos a los ojos, compartiendo nuestras respectivas cosmovisiones, aprendiendo el uno del otro, respetándonos incondicionalmente, apoyándonos franca, abiertamente, sin estigmas, sin etiquetas, sin enjuiciar, sin roles artificiosamente preconcebidos, sin tapujos, sin hoja de ruta, sin más intención que acompañarnos, crecer y superarnos de nuevo.

A ti quiero decirte que te admiro y que estoy convencido de que serás capaz de manejar y superar tus dificultades, sean cuales sean, porque has venido, porque te has puesto en marcha, porque haces el esfuerzo de destinar tus recursos en tu propio beneficio; porque sabes, intuitivamente quizá, que la psicoterapia es una inversión muy, muy rentable, ya que no te influirá sólo durante el tiempo que dure, sino que producirá cambios en tu persona que te acompañarán toda la vida y que serán la llave, a la vez, de imprevisibles puertas y caminos.

Recuerda, por último, que cuando te hablo una y otra vez del ejercicio físico, de la dieta y del descanso, no te estoy haciendo una sugerencia: es una prescripción. El cuerpo y la mente trabajan juntos, van unidos, son la misma cosa. Necesitamos caminar 30 minutos al día, necesitamos la luz del sol y, si no hay sol, luz artificial potente en nuestras casas; necesitamos beber suficiente agua, necesitamos comer un plátano al día, nueces, almendras, fruta fresca, verdura,… y reducir drásticamente la ingesta de azúcar: no se lo añadas a los alimentos, que bastante tienen ya. También necesitamos dormir lo suficiente, así que, a partir de una hora, apaga la tele, el teléfono, la tablet, el ordenador… y vete a la cama con un libro de papel (sigue siendo el mejor invento de la humanidad. Me refiero al libro, aunque si pienso en la cama…, tampoco es mal invento!). Todo esto no son ocurrencias ni modas ni caprichos; son endorfinas, melatonina, serotonina,… esas extrañas sustancias que precisamos para vivir.

Tú… tú estás de enhorabuena. Ánimo. Nos vemos en la consulta.